“El tiempo es un valor escaso que cada vez aprecio más. Afortunadamente, el espíritu de superación existe y los seres humanos echamos mano de él cuando lo necesitamos.”

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No soy la misma persona que empezó hace seis meses en el Programa Eureka. Lo tengo claro. He de reconocer que cuando comencé, me faltaba mucha formación y dominio de conceptos previos, así como el conocimiento de determinadas herramientas de trabajo que son absolutamente necesarias para desenvolverte como Analista Digital.

¿Qué si el Programa Eureka me ha hecho salir de mi zona de confort? Indudablemente, sí. Tengo la sensación de haber pasado de 1º de carrera a 4º, directamente, saltándome dos cursos y reconozco que he estado bastante perdida en muchas ocasiones, por lo que he tenido que realizar un esfuerzo extra. Me faltaba una buena base y hubiera agradecido algunas clases previas sobre el manejo de la herramienta de medición Webtrekk porque pienso que habría aprovechado más el tiempo y habría ido mucho más directa a la hora de analizar y sacar conclusiones.

El tiempo es un valor escaso que cada vez aprecio más. Afortunadamente, el espíritu de superación existe y los seres humanos echamos mano de él cuando lo necesitamos. Tenía claro que había que “ponerse las pilas” por pura necesidad, si deseo seguir trabajando en este sector.

De alguna manera, aprender trabajando ha sido la tónica general de los que nos dedicamos a comunicar vía on-line, por eso, cuando llegué al Programa Eureka, no me extrañó la filosofía Working progress. Me explico. Es lo que vengo haciendo desde el principio, desde la primera vez que oí la palabra Internet, allá por el año 1994. Recuerdo perfectamente que se me abrieron los ojos como platos. “El mundo entero”, pensé mientras el corazón me daba un vuelco sólo de pensar en la posibilidad de comunicarse con alguien en el otro extremo del planeta en tiempo real. Estaba terminando la carrera y fue un profesor quien nos habló de ello y de la Intranet de los marines estadounidenses, el origen de todo este tinglado en el que estamos sumergidos.

Desde ese momento, sabía que mi entorno de trabajo sería digital, SÍ o SÍ, y según ha ido avanzando la comunicación on-line, he tenido más claro todavía la gran necesidad que tenemos de aprender herramientas de medición digital para saber si nuestros mensajes en la red llegan a los usuarios tal y como nosotros los hemos imaginado. Ese es el motivo por el que decidí estudiar Analítica Digital.

Para mí, lo mejor del Programa Eureka es la posibilidad de trabajar en un entorno real, con empresas y proyectos reales, porque constatando los datos es la mejor manera de aprender, de medir la eficacia de los mensajes emitidos y no quedarnos en la teoría.

Entender qué es importante para la empresa y cuáles son sus objetivos te obliga a ser muy cuidadoso a la hora de escoger las métricas que realmente van a dar una visión real de su presencia on-line. Después, la interpretación de los datos implica interacción con la empresa, implica sentarte a pensar con ellos, o lo que es lo mismo: trabajo en equipo, ser sociales, practicar la escucha activa, escoger las palabras que mejor comuniquen nuestras ideas y “currarse” la empatía. Pasamos tantas horas con los compañeros de trabajo, que es mejor apostar por crear un buen ambiente y dar lo mejor de ti.

Y llega otro análisis diferente, más profundo: el porqué de los resultados que hemos analizado. ¿Qué estamos haciendo bien? ¿En qué podemos mejorar? ¿Por qué ha habido un pico de visitas en nuestra App en un momento concreto? ¿La imagen de nuestra web produce el deseado “efecto espejo” en el target al que nos dirigimos?

Los números y las estadísticas son herramientas muy útiles que nos ayudan a entender, indudablemente, y ahora nos toca compartir criterios e ideas en equipo, lo que implica escoger muy bien las palabras.

En cierto modo, este ejercicio de puesta en común y toma de decisiones nos hace crecer profesionalmente. O por lo menos, así lo he vivido yo con el equipo de trabajo en el que he estado durante el Programa Eureka. No podía terminar de contar mi experiencia sin hacer una mención al equipo con el que he tenido la suerte de trabajar porque nada de todo lo que he contado aquí hubiera sido posible sin ellos.