Programa Eureka: 5 razones vividas y mil más

Una opinión narrada por una alumna del Posgrado de Analítica Web & Digital Business impartido en Inesdi.

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Llegué al Programa Eureka cuando aún estaba en plena fase de creación, con algunas nociones de lo que podría llegar a ser pero sin saber muy bien lo que me iba a encontrar. La idea per sé tenía muy buena pinta: entorno real, trato directo y profesional con una empresa, acceso a los datos… Aun así, todo estaba por ver y nosotros íbamos a ser los primeros exploradores.

Desde el primer día el proyecto final y el Programa Eureka se pusieron sobre la mesa, conformamos los grupos de trabajo y se escogieron las empresas sobre las que iba a versar cada proyecto. Y ale, ¡al agua pato! Una metodología al más puro estilo Julio César: veni, vidi et labori (la victoria hay que ganársela). Working progress como filosofía, y ¡bendita filosofía! Nada mejor que aprender haciendo. Ésta podría ser una de las mejores razones que podría dar en general, pero no es más que el contexto en el que todo cobra vida. Y es que, estamos tan mal acostumbrados al último momento, a vomitar lo aprendido, a los sermones sin réplica y a los mantras vacíos, que se nos ha olvidado que aprender tiene también que ver con aprehender la realidad.

Disertación aparte, igual te preguntarás… ¿pero qué diferencia hay con hacer prácticas en una empresa? Esta es la pregunta que uno se plantea cuando se lo cuentan por primera vez y aún no tiene la experiencia, ni la propia ni la de otros; es la fortuna de los valientes y la primera razón de las cinco que dan nombre a este artículo.

Éstas son mis cinco razones, y algunas mil más que se intuyen, por las que sin duda recomendaría la experiencia:

  1. El Programa Eureka profesionaliza el proyecto final del alumno

Bajo mi punto de vista, la razón más diferenciadora. Estamos acostumbrados a que los proyectos finales sean eso, un proyecto que haces al final de un proceso de formación que, dependiendo de lo que haya apelado a tu acción, puedes llegar a afrontarlo igual que como empezaste: con todo por hacer. El punto de partida es darle la vuelta a esta praxis y lanzarse desde el minuto cero al ritmo de los nuevos conocimientos aprendidos en cada clase, en cada tutoría y con el compromiso de fechas de entrega obligatorias. Vamos que, si el “entorno real” tiene valor, no es solo porque lo haces con una empresa como aliado, sino porque la metodología de enseñanza que sustentan Eureka, lo acompañan. Y es ahí donde aprecias que la coherencia es un grado y que tú también tienes que aplicarte el cuento y cumplir contigo, con tus compañeros y con la empresa. ¡Ésa es la actitud! Actitud desde la casilla de salida.

  1. Aporta un valor añadido al alumno y a la empresa

Realizar el proyecto sobre una empresa real y desde dentro, insta al alumno a superar su condición de aprendiz para que se proyecte como el supuesto analista web que quiere ser. Esa presión y el juego de expectativas que luchan en el interior de cada uno son agentes fundamentales que motivan a la acción. En definitiva, un caldo de cultivo maravilloso que lleva a afrontar el “proyecto de fin de curso” desde los ojos de un consultor externo para una empresa X. Así es como me lo he planteado y como considero que se puede ganar la confianza necesaria para aprovechar al máximo ese entorno real que se pone a disposición.

  1.  Construye relaciones: formas parte de un equipo

Como cualquier consultor externo, tienes que buscarte la vida entre el organigrama de la empresa, las tareas del día a día de cada una de las personas que la conforman y su predisposición para poder hacer tu trabajo, conseguir cuadrar el círculo puede llegar a ser más complejo de lo que parece. Por ello, un factor importante y fundamental es trabajar la relación con la empresa para que se genere ese entorno en el que solo se gana para ambas partes. Así, tienes la oportunidad de entrenar ese ser político y social necesario para conseguir el fin buscado. Dicho fin, a veces será la persistencia para el acceso a determinados datos, otras veces, generar una escucha activa en una reunión, comunicarse de forma inteligible o provocar simpatía para que todo fluya.

  1. Conlleva compromiso e implicación, la mejor manera de superarse

Trabajar la relación con la empresa y sentir que las valoraciones y sugerencias que haces aportan valor, son tenidas en cuenta y accionan a sus equipos son la mejor recompensa para darte cuenta de que tu esfuerzo merece la pena. Esto no tiene por qué esperar a la entrega del proyecto final el día D; con la puesta en práctica del trabajo continuo este sistema de “recompensas” tan sugestivo tiene lugar orgánicamente mucho antes. Lo que supone otro factor motivante para la superación. Meterte en esa rueda, consecuencia de todo lo anterior, es lo que hace del Proyecto Eureka una oportunidad, pero claro, todo depende, como siempre, de un@ mism@.

  1. Es una oportunidad para mejorar tu curva de aprendizaje

Para aprender, primero hay que ser humilde y salir de la zona de confort, la táctica que mejor me funciona a mi cuando salgo de mi zona de confort es la “inmersión submarina”. Esto se traduce en leer todo lo que pillo, buscar y probar herramientas que puedan complementar mi objetivo y vuelta a empezar. Esto que se podría llamar “la desgracia del novato”, es en realidad la mejor manera de superar dicha condición en tiempo casi récord. La inmersión submarina junto con la metodología planteada, si la aprovechas, hace que tu curva de aprendizaje crezca exponencialmente. Por lo que, si consigues la continuidad e inercia suficiente, la sensación es muy satisfactoria cuando al mirar atrás, te das cuenta del abismo que hay entre tu yo de hace unos meses y el de ahora.

En definitiva, lanzarse a la piscina desde el minuto cero sepas o no nadar, hará que te des cuenta no sólo de que no te ahogas, sino de que siempre has tenido la capacidad de salir a flote y que, con un poco de tiempo y esfuerzo, adquirirás incluso cierto estilo. Cuando llegue ese momento gritarás a viva voz ¡Eureka!

PD: Entre las mil razones más que se desprenden de las cinco anteriores, una de ellas tiene nombre y apellidos: Elisa Ramírez, tutora y guía durante el proyecto en Inesdi, y sin duda una gran mentora, quien ya escribió sobre el Proyecto Eureka desde el otro lado.

 


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