La vanidad, según la RAE y entre otras definiciones, es la arrogancia, presunción o envanecimiento, la vana representación, ilusión o ficción de la fantasía.

Por naturaleza, el ser humano es vanidoso. Y en analítica digital, también.

 

woman measuring her waist Isolated

Hace algunas semanas me estrené en el blog contando mi maravillosa experiencia con el tráfico directo y el dark social. Después de aquello, me di cuenta de la importancia de saber medir bien y sobre todo qué métricas hay que tener en cuenta en función de lo que quieras saber.

Hoy, toca otra de esas experiencias de novata que te hacen creer que eres la reina del mundo y no; es otra subida de moral que baja de sopetón al entender un poco más de que va esto de la analítica.

Esta vez, todo comenzó cuando un compañero del equipo gritó: “¡Ya tengo 700 seguidores en twitter!”. A lo que pensé: “Vaya, no está mal”. Su comentario de después fue: “Pero no me sirven para nada, solo para subirme el ego” y después vino mi intervención: “¿Cómo que no sirven para nada?”.

Seguro que sabéis de lo que estoy hablando: las métricas de vanidad.

Estas métricas son muy fáciles de identificar: son aquellas que te suben la moral, pero no te ayudan a tomar decisiones. Además, no son fruto de una mala interpretación, porque los datos son lo que son, es solo que no te debes fijar en ellas.

A día de hoy, lo que sé es que estas métricas:

  1. No sirven para actuar.

Las métricas de verdad son accionables. Eso quiere decir que las medimos para evaluar el cambio que ha creado una acción, y como base para las siguientes.

Según la evolución de esa métrica, nuestra estrategia irá por un camino o por otro, ¿por qué camino vas cuando consigues cincuenta seguidores más en tus redes sociales?

  1. No sabes qué acción ha influido en ellas.

¿Por qué tienes cincuenta seguidores más? ¿Qué has hecho para conseguirlos? Ni idea, ¿verdad?

Cuando tienes delante una métrica de las buenas, sabes exactamente qué acción de las que has realizado es la responsable de su buena o mala evolución. No vale con decir: he tuiteado mucho y por eso los tengo. Tiene algo más de sentido decir: he mejorado la imagen y el diseño de mi sitio, con ello he favorecido la usabilidad de mi sitio y he aumentado el tiempo en página de mis visitantes.

  1. No solo se encuentran en los Social Media.

Cuando pensamos en las métricas de vanidad, tenemos tendencia a relacionarlas con los activos sociales, tipo Twitter, Facebook o LinkedIn. Pero no solo podemos toparnos con ellas en las redes sociales.

¿Un ejemplo? La cifra de ventas o el volumen de ventas. Es la típica cifra que todo el equipo quiere conocer porque nuestro ego sube con ella. Pero no puedes actuar directamente sobre esa cifra. Puedes cambiar pasos del embudo, precios…y así cambiarán las métricas asociadas. Pero medir solo la cifra de ventas no es actuable.

 

¿Se os ocurre alguna manera más de diferenciar las métricas de vanidad de las accionables? ¿Me podéis echar una mano a identificarlas mejor?

Firmado: una novata en apuros.