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¿Qué es un tag manager?

Todos nos hemos encontrado con esta pregunta en nuestra trayectoria digital alguna vez. Técnicamente, un tag o etiqueta no es más que un código Javascript que se integra en webs y apps.

Si lo definiésemos a nivel coloquial, un tag es una herramienta que nos garantiza el recibo de la información que necesitamos.

Las tareas que desarrollan estos tags no difieren de esta realidad. Existen tags para monitorizar los niveles de audiencia que acceden, por ejemplo, a un portal de noticias para, de esta manera, traquear el número de visitantes. También hay tags que miden la distribución de los anuncios y conversiones.

La implementación de tags en una página web se ha convertido por derecho propio en una actividad poco agradecida por parte del equipo de IT desde que el mundo vió nacer a Internet. Mientras que su dificultad técnica es mínima,  las dependencias que se generan con otros fragmentos de código – así como potenciales peligros junto con código externo – deben ser entendidas y evaluadas.

Por todo ello y más, la implementación de tags es un labor que genera poca satisfacción.

Durante muchos años, el conflicto entre el departamento de Marketing y IT ha pivotado sobre la implementación de un nuevo tag en el activo digital correspondiente. Los Tag Managers buscan resolver este conflicto fortaleciendo a los departamentos de marketing para que puedan implementar nuevas tags por ellos mismos – o con la mínima ayuda posible por parte de IT –

Para que todos podamos entenderlo: Un Tag manager es un tipo de script universal que permite recoger toda la información imaginable en la web, centralizarla para el usuario y distribuirla a los diferentes tags existentes.

La principal ventaja para los equipos de IT es obvia: Solo hay que implementar un tag, lo que redunda no solo en una significativa bajada de esfuerzo y trabajo sino también en un único punto donde poder controlar todo el código de proveedores de terceros.

Pongamos un ejemplo: Un retail que vende zapatos traquea información de los pedidos en la página de confirmación de pedidos. Para evitar tener que implementar cada tag para poder recoger una tipología de dato concreto, por ejemplo: order ID, order value, etc… utilizando el tag manager se utiliza como el “contenedor” donde toda la info es dirigida.  En la interfaz del usuario del tag manager, el marketing manager o la persona responsable de traquear la información va a poder asignar valores como: “Order value” a sus tags de conversión, como por ejemplo: el tag de conversión de Google Adwords, el tag de retargeting de Criteo y una herramietna de inteligencia de clientes como es Webtrekk.

Hay que tomar una decisión: ¿Necesito un Tag Manager o no?

¿Respuesta rápida?: ¡Sí!

Independientemente del sector profesional en el que estés ubicado, el nivel de competencia en el mundo online es feroz. Aunque tengas un producto que puede resolver las necesidades de medio mundo o tus descuentos son tan atractivos que no dudas en superar las expectativas de tus usuarios, no van a ser de mucha utilidad si nadie los encuentra ¿no?.

El marketing online se está convirtiendo en un entramado cada vez más complicado de dominar: SEA, Display ads, remarketing, newsletters, comparadores de precio, programas de afiliación, SEO, RTB y programática… siendo la combinación entre ellas clave para sustentar el interés de los usuarios. Sabemos que para cada una de las acciones anteriormente mencionadas, existen un sinfín de proveedores. La mejor manera para saber cuáles de los proveedores es el que mejor puede casar con tus necesidades es probarlos (sin ninguna duda).

En este punto es cuando el tag manager sale a relucir. Debería implementar el departamento de IT un tag por cada trial de cada proveedor que entre en cartera? Desde una perspectiva de negocio, llevar a cabo este testing es sencillamente imposible. Por ello es donde el Tag manager “alivia este dolor”, pudiendo darle la orden de ejecutar estos trials por sí mismo.

Como ventajas añadidas en el uso del tag manager: los tags pueden ser facilmente actualizados, los errores que ocurran durante la implementación pueden ser solucionados sin la necesidad de lanzar una nueva release y el proceso de control de una interfaz es mucho más sencillo que en líneas de código propias de las plantillas de la web.

A pesar de que a nuestro juicio, todo son beneficios para implementar el tag manager, también debemos tener en cuenta los contra-argumentos que se pueden generar.

Para los recién llegados al “universo del tracking”, debemos decirles que no todos los tags pueden ser implementados en un tag manager. La mayoría de problemas están causados por herramientas que ejecutan tests en web (A/B Test). Estas herramientas usan, muy a menudo, una tecnología que, incluso antes de haber cargado el contenido en el sitio web, decide si usar o no una variación del test. Los Tag managers – con su modo asíncrono de ejecución – puede originar problemas en este sentido. En el peor de los casos, la decisión de distribuir una variación del testing se hace de manera tardía y la variación original ya ha sido cargada con anterioridad. Por lo tanto, tiene sentido integrar herramientas de testing directamente en el sitio web y evitar el paso por un tag manager.

Una vez dicho esto, los tag managers se convierten en una herramienta de incalculable valor para los departamentos de marketing para generar insights (y para que el equipo de IT ahorre tiempo).

 

 

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