Black Friday: ¿Estamos locos o qué?

La otra cara del Black Friday

Illustration of a Girl Doing Some Online Shopping

No soy un fan de la Navidad en general. Me encanta el componente familiar y cómo se lo pasan los pequeños, pero…

Todos los adultos somos conscientes de que la temporada de Navidades es un maratón del consumo y, para muchos de nosotros, es una obligación profesional que sea así.

La temporada comienza con los anuncios de perfumes y toma amplitud con el Black Friday, que es el día tradicional de inicio de compras navideñas en USA, y que poco a poco se ha extendido por el resto del mundo.

Esto va así: Después del día de acción de gracias, todos los comercios del mundo pierden la chaveta y hacen un montón de descuentos, buscando vender el máximo en solo un par de días, y de paso provocar escenas de pánico de masas en los puntos de venta. El término Black Friday lo utilizó la policía de Filadelfia por las que se liaban en las tiendas y que por lo visto se siguen liando en los comercios de EEUU; los descuentos vinieron después. Y este año se espera que el volumen de negocio mundial y online sea apoteósico.

Con la economía digital, los comercios online se apuntan a lo mismo, sin empujones pero con caídas de servidores, así que el primer criterio para sobrevivir al Black Friday Online es tener las máquinas y los stocks listos.

Y, sin embargo, si pudierais, ¿no lo haríais de otra forma?

En el Black Friday seguramente hacéis mucho volumen, pero también sufrís una gran reducción de márgenes. Y no os garantiza ni repetición de consumo ni nada.

Amazon lo tiene claro y ha inventado un día diferente para no tener que competir con otros retailers por la atención de la audiencia: el Prime Day.

Es una locura total, hay literalmente centenares de artículos en blogs y medios con recomendaciones sobre cómo un comprador debe planificar el día y donde encontrar las mejores oportunidades. Así que competir en marketing este día parece difícil, viene a ser algo así como dar un discurso susurrando, a una multitud, en mitad de una galerna.

No puedo evitar pensar que el modelo es un desperdicio total de oportunidades de venta, de satisfacción del cliente y de márgenes. Totalmente “anti-internet”. No creo que ningún eCommerce pueda escapar al Black Friday, porque se está convirtiendo poco a poco en un día global, pero creo que como profesionales digitales no podemos dejar pasar el día sin aprovechar las oportunidades que se nos presentan.

¿Es posible otro Black Friday?

Sí, pero requiere tratar al cliente como algo más que un cacho de carne con bolsillos.

La única fórmula mágica es personalizar la relación con nuestros clientes. Se trata de retener sus euros, pero mejorar la relación, explorando ideas como:

  • Extender las ofertas a los clientes leales todo el año.
  • Extender el periodo de decisión, a cambio de lealtad.
  • Dar herramientas para que los usuarios se registren y puedan preparar las compras con tiempo, por ejemplo, con wishlists.
  • Abrir el Black Friday a usuarios selectos unos días antes.

Seguro que hay muchas más, y a los que sois cracks en crear y ejecutar estas acciones se os ocurrirán otras mejores que las que se me ocurren a mí.

Celebréis o no la cena de Thanksgiving, lo cierto es que como gestores de eCommerce el Black Friday viene a llamar a vuestra puerta.
¿Vais a volver locos a vuestros clientes o a aprovechar la oportunidad para reforzar su lealtad?


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