Adblockers: Territorio Fronterizo

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Hace unas semanas, conocíamos el anuncio por parte de Apple en el que afirmaba que su nuevo iOS9 incluiría la posibilidad de bloquear publicidad durante la navegación, causando un revuelo de magnitudes muy considerables. Inmediatamente las apps que ofrecían dichas funcionalidades se convirtieron en las más descargadas.

Por otra parte, hace tan sólo unos días, Yahoo Mail comenzó a inhabilitar el acceso a aquellos usuarios que tienen activados adblockers, forzando a desactivarlos para disfrutar de sus servicios. Ofensivas y contraofensivas, movimientos que forman parte de un conflicto que se inició años atrás, pero que se ha recrudecido en los últimos tiempos y cada vez alcanza proporciones mayores.

Un adblocker es un software capaz de filtrar parcial o totalmente el contenido publicitario de una página web, así como detener la ejecución de determinados scripts. Desde el punto de vista del usuario, las ventajas son claras: reduce o elimina por completo la publicidad, optimiza los tiempos de carga de las páginas visitadas y además consume una cantidad sensiblemente inferior de la tarifa de datos; siempre que se trate de dispositivos móviles. En ocasiones, la publicidad ofrecida es tremendamente intrusiva con el usuario y dificulta su navegación por la página. En otras, el usuario se ve sometido a un retargeting muy agresivo que puede llegar a causarle cierta intimidación. Estas son principalmente las razones que llevan al público general a instalarse los programas de bloqueo de publicidad.

El repunte en las instalaciones de este tipo de software está siendo un hecho innegable, a partir del cual las reacciones no se han hecho esperar: diversos medios de comunicación han optado por bloquear el acceso completamente, como es el caso del diario alemán Bild, mientras que otros, como el Washington Post, limitan la cantidad de contenidos accesibles con un adblocker activado, instando al usuario a que se suscriba a través de su modelo de pago. Y es que son los medios de comunicación, junto con los publishers, los principales damnificados en esta batalla.

La cantidad de ingresos de los medios de comunicación a través de su edición impresa está en mínimos históricos. ¿Qué ocurrirá si también decrece el ingreso en sus ediciones digitales vía publicidad?

Otro implicado que no está precisamente dando saltos de alegría con la batalla de los adblockers es Google. Muchos vieron en el mencionado anuncio de Apple una declaración de guerra velada; unos dardos envenenados hacia la compañía de Mountain View. Como todos sabemos, la publicidad es uno de sus principales canales de ingresos, y puede verse tremendamente impactado a corto plazo.

Nadie puede predecir lo que sucederá durante los próximos años, pero si me permitís la ocasión, he aquí algunas opiniones:

  • La manera en que concebimos la publicidad online en la actualidad puede cambiar radicalmente hacia diseños más integrados, menos intrusivos y más alineados con el diseño del resto de la página.
  • La cantidad de inventario disponible bajará: más publicidad no significa mejor, en ninguna de sus acepciones. Menos publicidad, pero mejor dirigida puede ser parte de la solución.
  • Las posiciones se radicalizarán: cada vez más páginas bloquearán sus servicios o contenidos a aquellos usuarios que utilicen algún adblocker con filtrado total.
  • El punto anterior llevará a los adblockers a evolucionar hacia políticas de bloqueo parcial, sin posibilidad de bloqueo total, permitiendo la publicidad denominada “responsable”, por ser poco intrusiva y con contenidos aceptables.

¿Cuáles serán los próximos grandes movimientos de esta sonada batalla? La expectación es máxima. Nos encontramos en un momento crucial que puede marcar el inicio de una nueva época en la navegación por Internet.  Solo el tiempo podrá darnos la respuesta a esta compleja ecuación que estamos afrontando.


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1 Comment

  • Reply Clara 3 diciembre, 2015 at 22:50

    Es muy interesante este post y este tema, muchas gracias por compartir. Quizá hay que mirar también a la capacidad creativa: los formatos de anuncios y por supuesto sus contenidos. En display hemos aguantado demasiado tiempo formatos muy osificados que ahora el consumo de información desde móviles y la sed insaciable de video (por fin!) están haciendo saltar por los aires. Pero si la creatividad sigue y los anuncios son relevantes, como está sucediendo y dando estupendos resultados con los formatos nativos y el video se sigue posicionando in-feed y también en contexto, quizá poco a poco los adblockers no tendrán razón de ser. Y sino, como la editora de Bild, sin vociferar, pero sin piedad 🙂

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