3 cosas que debes saber de Analítica Digital y la Mejora Continua

Como seguramente sabrás si nos sigues con cierta asiduidad, los autores de este blog tenemos algo más que una predilección hacia las metodologías ágiles. Y como verás en este artículo, la analítica está muy relacionada.

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No se trata de que nos gusten porque están de moda, sino porque aplicadas correctamente aportan de verdad un valor a las organizaciones.

Muy ligado a las metodologías ágiles está el concepto y el proceso de mejora continua, lo que se viene a denominar la Kata de mejora continua de Toyota. No soy un experto en el origen del movimiento Agile, así que no sé hasta qué punto la Kata influyó en sus creadores. Pero si te has leído The Phoenix Project, te resultará evidente que hay una relación entre SCRUM y la Kata. (Y si no te lo has leído, ya estás tardando, es un libro sobresaliente para todos los que vivimos en la intersección de negocios y tecnología, que es como decir todo el mundo).
Existe una derivada crucial de todo esto que debemos tener en cuenta: La relación entre la analítica digital y la mejora continua.

Cojamos algo de perspectiva, la Kata de Toyota nos enseña que el proceso de mejora continua está basado en 4 pasos:

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En el entorno de un negocio digital, o muy digital, la analítica forma parte critica de los 4:

  • Contribuye a entender la dirección en la que se está moviendo y en la que se tiene que mover el negocio
  • Ofrece información sobre estado actual de el “Requisito”
  • Permite cuantificar el valor al que se desea llegar para ese “Requisito”
  • Es la fuente fundamental de información para gobernar el ciclo Plan-Do-Check-Act

Otro de los elementos interesantes relacionados con la Kata es la idea de que siempre se tiene que estar mejorando algo, ya que las mejoras marginales continuas sobre los requisitos son lo que generan un auténtico beneficio para la organización. Y aquí hablamos de magnitudes económicas del tipo “rentabilidad” “crecimiento” o, más cercanas a nuestro negocio digital, “engagement”, “CLTV”, “ARPU”, “Ticket medio”, etc.

Punto 1. Si quieres hacer mejora continua en digital debes incorporar la analítica como elemento central de tus operaciones.

Aquí no termina la relación entre la analítica digital y la mejora continua. Por el contrario, desde hace unos pocos años se ha producido un fenómeno formidable en el mundo digital, resultado de la combinación de la ley de Moore, Metcalf, de la caída de los costes de almacenamiento y transferencia de datos, y de la aparición de tecnologías realmente adaptadas al entorno digital: la analítica ha desbordado el ámbito de hacer informes y ha entrado de lleno en el ámbito de actuar.

Si antes la analítica digital solo cumplía el papel de observador dentro del proceso de mejora continua, ahora, al estar conectada a herramientas de acción, también forma parte del proceso de “hacer” y “actuar”, y de forma especial cuando este hacer y actuar se enfoca a la modificación de la experiencia del usuario.

Las nuevas herramientas de Analítica permiten en muchos casos reducir el tiempo que va entre que se realiza una medición y se aplica un cambio en una acción de marketing, porque estas herramientas son las que ejecutan las acciones.

Punto 2. Tus herramientas de analítica digital pueden (y deben) facilitarte la acción de mejora continua.

Todo esto parece bastante etéreo y conceptual, muchos gestores dirán que esto está bien pero que no ven el impacto claro en la cuenta de resultados. Aquí es donde las cosas se ponen realmente interesantes para los que tienen un pensamiento financiero.

Partiendo de la idea de que todo proyecto requiere tanto OPEX (coste de operación) como CAPEX (inversión de capital), parece lógico pensar que todo proceso que tienda a mejorar el rendimiento de los requisitos clave de nuestra empresa tendrá al menos un efecto a largo plazo sobre el rendimiento del CAPEX y la cobertura de OPEX.

Los partidarios de los modelos Agiles y de mejora continua propugnan acelerar al máximo posible los ciclos de mejora, y reducir su dimensión en el tiempo.

En el modelo tradicional de desarrollo informático, un proyecto tardaba meses (o años) en ser entregado, lo que suponía bloquear recursos en “trabajo de inmovilizado en curso”, sin que estos recursos entrasen en la cadena de producción hasta el final del proyecto.

Sin entrar a hablar del riesgo proyecto, esto significa que la empresa va a tener bloqueados una cantidad importante de recursos que no están produciendo. Para los que han vivido en una gran empresa, esta es la principal razón por la que es heroico conseguir CAPEX para proyectos con un horizonte de breakeven a más de un año.

Acelerando y acortando los ciclos de mejora continua se producen unos efectos increíbles sobre este problema: la inmovilización del CAPEX en proyectos aun no productivos se desintegra. Si como propugnan los seguidores de SCRUM somos capaces de hacer ciclos de unas 2 semanas, la reducción será totalmente fundamental: el inmovilizado en curso desaparece.

Si además este proceso de mejora se enfoca en los requisitos esenciales del negocio, entonces aseguraremos que todas las inversiones en CAPEX contribuyen rápidamente a la mejora del negocio, anulando el problema del que hablaba en grandes empresas.

Ya os podéis imaginar el siguiente paso. Si es tan importante el proceso de mejora continua, tiene tanta relevancia financiera, y la analítica digital se encuentra en el sustento del proceso de mejora continua, entonces la analítica digital es un arma fundamental para mejorar el rendimiento del negocio.

Punto 3. La analítica digital puede ser una fuente directa de rentabilidad. Y debe serlo.

Así que la próxima vez que evalúes la importancia de tus herramientas de analítica digital y de automatización del marketing, piensa en su importancia para tu Kata de mejora continua y su impacto financiero.


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